martes, julio 19, 2005

Goldstein II (2ª parte, vaya)

Lo que yo decía, la semana pasada, nada más escribir el rollo anterior llega mi amigo el belga y me dice tefaltamediahistoria. Sí, sí, ya se que faltaba media.

Total, yo estaba muy quemado por un cúmulo de cosas del curro. Después de pasarme dos meses escribiendo cosas va y me dice el jefe que nada, que no le mola presentarlo así. Bueno, yo puedo aceptar que no le guste lo que digo, como lo digo y esas cosas... pero la forma de reunir los resultados... a ver, que eso estaba ya discutido así como un par de cientos de veces. Pero vamos, tampoco os voy a contar mi vida. El caso es que ya iba calentito porque el jefe andaba de mala hostia conmigo por un asunto de una colaboración.

En fin, con esas me agarré mi señor autobús de refuerzo, me corté las piernas, y llegué a mierdadeciudad. Bueno, durante la cena salió el tema del trabajo. Qué tal el curro, bue, chungo, cómo chungo, sí, estoy quemao.

En eso que les empecé a contar mis penas… que se pueden resumir en que cuando alguien tiene un puesto de poder, hace lo sea necesario para que se note, tenga o no tenga razón y tenga o no tenga sentido. No basta con ser jefe, no basta con hacer tu trabajo, no, tienes que dar por saco. Es como dice el dicho:

Para llegar a jefe no es necesario ser un cerebro, ni sabio, ni ser más o menos inteligente, ni ser más o menos imprescindible. Solamente hay que tener culo y saber el momento oportuno para cagar a los demás.


Mientras iba contando todo esto, me iba viniendo a la cabeza la sensación de dejavu de esos... yo había leído esto en alguna parte. Sí, 1984:

Comparados con los miembros de las clases dirigentes en el pasado, esos hombres eran menos avariciosos, les tentaba menos el lujo y más el placer de mandar, y, sobre todo, tenían más consciencia de lo que estaban haciendo y se dedicaban con mayor intensidad a aplastar a la oposición. Esta última diferencia era esencial. Comparadas con la que hoy existe, todas las tiranías del pasado fueron débiles e ineficaces. Los grupos gobernantes se hallaban contagiados siempre en cierta medida por las ideas liberales y no les importaba dejar cabos sueltos por todas partes. Sólo se preocupaban por los actos realizados y no se interesaban por lo que los súbditos pudieran pensar.


Mu fien, me dije. ¡Abajo el Gran Hermano! ¡Muerte al Gran Hermano! Vale, en ese momento me sentía como el señor Goldstein llevando la contraria al Partido Único y por eso puse el nombre a la historia anterior. De hecho, seguro que en el curro se habían estudiado a fondo el libro.

2 comentarios:

bb dijo...

Pero mira que eres pedante, eh? xDD

Además, todo el mundo sabe que mola más "Rebelión en la granja" que "1984"...

Anónimo dijo...

Me he perdido.Se puede saber cual es la parte de la historia que falta?, esa cabecitaaa, haber si comemos más rabos de pasas!!!
Por cierto, abajo el gran hermano y el stres en el trabajo!!. Que ya me llega el olor a chamusquina a mi casa de lo "quemao" que se supone que estás.:D